Los excesos hídricos en localidades como Olavarría y Azul plantean un escenario incierto para los productores en el comienzo del mes.

El ritmo de la cosecha gruesa sufrió un parate obligado debido a un frente meteorológico que cubrió de agua gran parte de la franja central del país. Con registros que alcanzaron los 130 mm en zonas de la costa y el interior bonaerense, la campaña se enfrenta a un desafío inesperado de humedad.
En el plano local, General Pinto se posicionó con un acumulado de 90 mm, consolidando una tendencia que se extendió hasta Rufino y Lincoln. En el sudeste, el panorama es aún más complejo; allí, Benito Juárez y El Arroyito superaron la barrera de los 110 mm, dejando campos totalmente anegados que requerirán varios días de buen clima para volver a ser productivos.
Más allá de Buenos Aires, el impacto se sintió con fuerza en Santa Fe, donde Coronda reportó 57 mm, y en La Pampa, con 36 mm en Bernardo Larroudé. La magnitud del evento meteorológico es global para la región, pero la vulnerabilidad de los suelos bonaerenses en esta etapa del año genera un estado de alerta particular entre los ingenieros y contratistas rurales.
La prioridad actual de los establecimientos agrícolas es monitorear el estado de los cultivos en pie para evitar que el exceso de humedad deteriore la calidad final del grano.

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